miércoles, junio 14, 2006

ETAPA-6: ESPUI-BONANSA

Coll de Castenou. Trialera


Vista general desde el Coll de Castenou


Coll de Sas


Paisaje de la Alta Ribagorza. Erta


Vista atrás a Sas y al Coll de Sas


Erillcastell


Pont de Suert


Vacas curiosas cerca de Espolla


Bonansa


Puerta de madera labrada. Bonansa


JUEVES, 2 DE JUNIO DE 2.005

FICHA TÉCNICA

Distancia: 74 kms
Desnivel acumulado positivo: 2.020 m
Desnivel acumulado negativo: 1.794 m
Cota máxima: 1.599 m
Cota mínima: 845 m
Tiempo de bicicleta: 6 h 10 min
Velocidad media: 12 km/h

DESCRIPCIÓN

Atrás hemos dejado la alta montaña y en esta etapa rodaremos por cotas más bajas y por pequeñas poblaciones aisladas, prácticamente abandonadas. A través de antiguos caminos de herradura, tupidos de vegetación, nos adentraremos en la comarca de la Alta Rigagorza. Salimos de Espui y tras pasar por Torre de Cabdella, Astell y Guiró, cogeremos un sendero complicado para remontar el Coll d’Oli, junto a la Ermita del Coll. El sendero desciende hasta Mola d’Amunt con tramos muy técnicos para bicicleta sin alforjas e imposibles yendo cargado así que habrá que andar un buen tramo. Iniciaremos otro ascenso hacia los pueblos de Sentís, Sas y Erta superando los collados de Sant Pere y de Sas. Flanquearemos las laderas meridionales de los picos de Cap d’Erta y Lo Corronco de Durro para descender vertiginosamente hasta el Pont de Suert pasando por Catellars, Malpás y Gotarta. Hemos llegado al ecuador de la travesía. La última ascensión de la jornada, de casi 13 kilómetros, se hace por un camino en muy mal estado. Pasaremos cerca de Cirés, por Espolla y finalmente Bonansa.
Los parajes son extremadamente solitarios y es un terreno propio de amantes de la BTT en su sentido más inhóspito. El suelo irregular y el estado de los caminos dificultarán nuestra marcha.


EN LA BICICLETA

La ruta de hoy ha transcurrido por tierras más bajas y pueblos prácticamente deshabitados que sobreviven gracias a pequeñas explotaciones ganaderas. Casi sin darme cuenta, he entrado en la provincia de Huesca, dejando atrás el Pirineo catalán en el que tanto he disfrutado. He notado un cambio sustancial de una comunidad a otra. Los caminos aragoneses por los que transcurre la etapa son mucho más duros en comparación con la bondad de sus vecinos catalanes e incluso la vegetación parece ponerse en contra del ciclista. Por primera vez veo cardos, espinos y aliagas que aumentan el riesgo de pinchazos. En Cataluña la vegetación es mucho más amable y te acaricia a su contacto. Las altas praderas de manto verde pasan a convertirse en sierras agrestes que también tienen su encanto. La sensación de aislamiento es mucho mayor y parece que los caminos se van a perder sin continuidad en la montaña.
Desde Guiró se coge una senda hacia la ermita del Coll que vemos a lo lejos. Hay que arrastrar la bicicleta salvando obstáculos naturales durante 2,5 kilómetros y el descenso hacia Mola d’Amunt tengo que hacerlo casi todo el tiempo andando hasta que enlazo con la pista de Castellnou d’Avellanos.
Desde aquí inicio la segunda ascensión del día superando el Collado de Sant Pere y el Collado de Sas. En Sas cojo una pista a la que han echado piedra. Este largo tramo es parecido a ir en bicicleta por la vía del tren con piedras sueltas de gran tamaño. Pierdo tracción y el esfuerzo para avanzar es más que notable. En el descenso tengo que sujetar bien la bicicleta para mantener la dirección porque las derrapadas son constantes. El paisaje de sierra es indómito y espectacular y antes de cambiar de vertiente en la Collada de la Menal me maravillo por la fantástica situación de Castellars. Sin más complicaciones llego al Pont de Suert donde hago un breve descanso para recobrar fuerzas y poder afrontar con energía la subida a Bonansa que, según el libro es complicada y técnica.
Me despido del Pont de Suert y del Pantano de Escales y comienzo a subir entre pinos y encinas. La subida en efecto tiene tramos técnicos pero todo el tramo es ciclable e incluso divertido si eliges bien la trazada, claro. Sigo la señalización de un GR. La llegada a Bonansa es relajante por una pista más cuidada y cómoda ya que es utilizada por mushers en época de nieve. Las tabletas que encuentro por el camino así lo indican.
Bonansa es un pueblo pequeño y tranquilo y en él se respira paz y tranquilidad. Las calles las comparten sus habitantes y el ganado y los niños juegan en la plaza. Me instalo en el único alojamiento del lugar en el que tengo todas las comodidades, ya que el establecimiento está vacío y puedo disfrutar de todas las instalaciones para mí sólo, como en la mayoría de los días de travesía. A parte de todo el ritual diario que de sobra conocéis, hoy he hecho colada, aprovechando que tenía un tendedero muy soleado en el balcón de la habitación. El bar está a punto de cerrar así que ya he encargado la cena y la bolsa de picnic para mañana. La señora es muy amable conmigo y no tiene inconveniente en madrugar para servirme el desayuno.


ALOJAMIENTO

Casa Lluis
Tf: 974 554053 / 690 220364
Precio: 15 euros (alojamiento+desayuno)
En la plaza del pueblo, muy cómodo, con un gran salón y un trato familiar.

1 comentario:

Jaime dijo...

Mi gran pájara en lo que duró nuestra experiencia, fue desde la subida al collado de Sas, hasta Pont de Suert. Que mañana más horrorosa, andando en cualquier pendiente de subida, por suave que fuera, y sufriendo en los llanos. En el Pont buena comida e increible siesta en el cesped de un parque público, todo esto hizo q subiese el tramo hasta Bonansa como nuevo.

Recuerdo la pista en la que las piedras de la grava tenían el tamaño del puño, cuantas veces nos llegamos a acordar del que la engravó... y yo que iba con la amiga pajarraca...

Jaime