miércoles, junio 14, 2006

ETAPA-9: SENEGÜÉ-VILLANÚA (TIENDA DE BICICLETAS)-HECHO

Villanúa


Aragüés d’o Puerto


El Llana de la Garganta y el Aspe


Las cumbres del Llana de la Garganta y el Aspe desde el Valle de Aísa


Las cumbres del Llana de la Garganta y el Aspe desde el Valle de Aísa


Ermita de la Virgen de la Catarecha


Descenso pedregoso hacia Hecho


Camino de Hecho


Tejados de Hecho con sus típicas chimeneas cónicas altoaragonesas


DOMINGO, 5 DE JUNIO DE 2.005

FICHA TÉCNICA

Distancia: 82 kms
Desnivel acumulado positivo: 1.612 m
Desnivel acumulado negativo: 1.753 m
Cota máxima: 1.222 m
Cota mínima: 789 m
Tiempo de bicicleta: 6 h 30 min
Velocidad media: 12,62 km/h

DESCRIPCIÓN

Por necesidad el recorrido de la primera parte de la ruta debo hacerlo por carretera hasta Villanúa y desde ahí, enlazar de nuevo con el trazado original en dirección a Aratorés y Borau. Dejamos atrás el valle del Aragón y pasaremos por Aísa y Jasa en sus altos valles dominados por los picos Llena y pico d’Aspe y por la cumbre del Bisaurín en Aragüés. A partir de aquí, entramos en el valle de Hecho, uno de los más occidentales del Pirineo Aragonés.
Desde Aragüés d’o Puerto subiremos por el sendero de Urdúes, hasta enlazar con pistas abandonadas que sirvieron para la instalación del tendido eléctrico. Por un terreno inhóspito, siguiendo las torres de luz, llegaremos a la Ermita de Caterecha y descenderemos por el lecho del arroyo de Santolaria hasta Urdúes, desde donde iniciamos el ascenso a la sierra de Romaziete para bajar hasta Hecho.

EN LA BICICLETA

La primera parte de la ruta me veo obligado a hacerla por carretera ya que llevo la rueda trasera hecha un ocho, con dos radios partidos, y si voy por caminos, seguro que, por simpatía, rompo alguno más. No es cuestión de tentar más la suerte y opto por la carretera aunque sea monótona. Hoy estoy de buen humor. He dormido de un tirón y por primera vez he hecho uso del despertador. Al ser domingo, la carretera apenas tiene tráfico y se rueda con tranquilidad, aunque con frío. La temperatura es de sólo 5ºC y necesito calor para que funcione bien la rodilla. A las 9 de la mañana me presento en Villanúa y me dirijo a la tienda de bicicletas que está en la carretera de Francia. El taller de reparaciones dice mucho a favor de la tienda. Amplio, con todos los útiles en armarios a la vista, todo muy bien colocado, en fin, que parece que estoy en buenas manos. Entablo conversación con el mecánico y en seguida me doy cuenta de que es un manitas. Mientras desmonta el disco trasero y los piñones, yo aprovecho para ir montando una cubierta trasera nueva, pues veo que el taco se ha desgastado mucho y todavía me queda mucho trote. Me pone los radios nuevos y me hace un centrado de rueda milimétrico. Aprovecho para poner una cadena nueva y coger eslabones de repuesto de la vieja. Con la bicicleta como el primer día, regreso sobre mis pasos para enlazar con el recorrido, de nuevo en dirección a Jaca, por un tramo del Camino de Santiago paralelo a la carretera, para desviarme hacia Aratorés y subir un durísimo puerto de carretera. No es posible que no haya ni un solo tramo de recuperación. Bueno, sí es posible. Ya me estoy acostumbrando a tirarme una hora de molinillo a velocidad de senderista. En el collado me detengo en unos prados para comer un bocadillo y en ese momento de soledad, sentado sobre el manto verde, bajo un cielo azul, con mi bicicleta como nueva y todo a mi favor, tengo un momento de bajón emocional. Ya son muchos días rodando en solitario y muchos kilómetros a las espaldas y sin poder terminar el bocadillo me pongo de nuevo a rodar. Es lo único que, en estos momentos, me mantiene entero. Menudo bajón. Lo atribuyo al desgaste físico acumulado desde el comienzo de travesía, pero sobre todo la soledad absoluta de estas montañas, a los momentos de incertidumbre, a los caminos cubiertos de nieve en las cumbres,...
Entro en el valle de Aísa y las montañas que lo rodean y el paisaje que me circunda me devuelven el ánimo. Camino de Aragüés d’o Puerto vuelvo a coger un camino equivocado. Veo el pueblo abajo a mi izquierda pero yo sigo subiendo en otra dirección. Vuelvo otra vez a Jasa y no me complico la vida ya que sólo me separan 2 kilómetros de carretera hasta Aragüés.
Subo hasta la plaza del pueblo buscando el camino de Urdúes y no lo encuentro por lo que busco lugareños que me indiquen. Estaba escondido por un muro de piedra y yo esperaba algo más ancho. En su lugar se presentaba ante mí una estrecha y pedregosa senda de cabras. Estos aragoneses a cualquier cosa le llaman camino. (Que no se me enfade ninguno que es broma)
Hay que reconocer que esta parte del Pirineo Aragonés se hace durísima con sus sendas y caminos invadidos de vegetación espinosa.
En los tramos más técnicos con grandes escalones de piedra, opto por desmontar como medida de precaución, teniendo en cuenta las consecuencias tan nefastas que tuvo el descenso de Peña Oturia y que, por suerte, he podido solucionar en la mañana de hoy.
He tenido algún problema de orientación en el camino de Urdúes ya que la senda tenía que desembocar en un camino que es inapreciable pero la brújula del GPS me ha orientado en la dirección correcta.
Me ha parecido muy dura, llevando alforjas, la senda de subida hacia Urdúes por el GR. Sabiendo que existe opción por carretera, jamás volveré a cogerla. Casi me deshidrato arrastrando la bicicleta y cuando pensaba que lo peor había pasado, me encuentro un campo de aliagas que me deja las piernas en carne viva. A todo esto tengo que seguir un tendido eléctrico a modo de cortafuegos. Y yo creía que estaba acostumbrado a sufrir por terreno duro y estropeado,...
El pedregoso descenso a la Ermita de Catarecha me da la puntilla y por si fuera poco tengo un conflicto con mi libro de ruta y me veo en la tesitura de elegir entre dos valles paralelos que siguen la misma dirección. Cojo el equivocado y regreso sobre mis pasos por la inseguridad que me asalta en este momento decisivo. Sigo por donde he venido buscando alguna referencia y me doy cuenta de que he seguido las señales del GR y según el rutómetro, tenía que haberlo abandonado antes para recuperarlo después, por lo que esos metros de diferencia fueron los causantes del despiste. Siguiendo el GR llegas a la ermita directamente y el libro de ruta marca un rodeo innecesario. Ya con el rumbo correcto, llego a la carretera de Urdúes, después de atravesar el barranco sobre el lecho pedregoso del arroyo. Un bonito tramo que me hace olvidar las penalidades del tramo de subida. Consulto mi rutómetro y veo que desde Urdúes hasta Hecho tengo que salvar un Collado subiendo por otra senda. Espero que no sea como la anterior. A lo mejor tengo suerte y es ciclable. A todo esto, me encuentro en el pueblo a un chico con su bicicleta de montaña y le pregunto si es muy dura la senda. Si me dice que sí, no lo dudo y me tiro por carretera. Ya he tenido bastante con los 10 durísimos kilómetros de Urdúes. Me asegura que merece la pena y no me lo pienso. Otra vez por la senda. Voy cogiendo altura y montado en la bicicleta. Tenía razón este muchacho. Abajo queda Urdúes y sólo me quedan 7 kilómetros para llegar a Hecho. Después del madrugón para arreglar la bici y el terreno tan difícil por el que me muevo, siento que las fuerzas me abandonan. La pendiente va aumentando a cada metro que avanzo y la senda se vuelve imposible para bicicleta, así que toca empujar de nuevo. Bueno, sólo me queda un kilómetro para coronar y después todo bajada. El descenso es muy duro y hay mucha piedra suelta, pero estoy deseando llegar a Hecho e imprimo un poco más de velocidad. Derrapando por las fuertes pendientes del descenso, llego a esta bonita localidad del Alto Aragón y recorro sus callejuelas admirando su peculiar arquitectura con esas chimeneas cónicas tan singulares. Necesito descansar y me quedaría tumbado todo lo que me queda de tarde, pero no puedo resistirme a conocer más a fondo el pueblo, su entorno y su gente. Ya veis que soy culillo de mal asiento y que tengo cierta hiperactividad.
Hoy ha sido una etapa montañera en el más estricto sentido de la palabra. Sólo apta para los amantes del MTB en estado puro.
Debo hidratarme y cenar abundantemente y en el restaurante, al ofrecimiento de “¿desea repetir?”, he asentido con el último tallarín colgando en la boca ante la mirada atónita del camarero que pensaba que no me terminaría el plato. Llevo días comiendo como dos personas y aún así, sigo perdiendo peso.


ALOJAMIENTO

Hotel Lo Foratón
Tf: 974 375247
Precio: 40 euros (alojamiento+cena+desayuno)
Bien en general.

INCIDENCIAS

Talleres Azus (Villanúa)
Tf: 974 378217

Puesta a punto de la bicicleta.
Reposición de radios y centrado de rueda trasera
Cubierta trasera nueva
Cadena nueva Shimano XTR.

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